Tortura contigo misma. 

Con ese absurdo pensamiento que intentas dejar de lado, 

pero vuelve y no para de atacarte.

Sientes golpes,

Arañazos constantes.

Y tu estómago ya no siente mariposas

Ahora siente a una serpiente que lo ahoga, 

quelo aprieta 

Lentamente pero sin dar tregua un segundo.

Todas las mariposas de cada beso

salieron de ti a una velocidad estrepitosa,

por tu boca.

Todas las mariposas de promesas 

se desvanecieron sin más rastro que la 

tempestad fiera de tu cabeza.

Al menos, la tempestad deja una calma.

Calma que a pesar de ser buena,

te hace sentir más sola.

Porque ahora ya no tienes mariposas,

si no vacío.

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