Quedarse…callada

La importancia de quedarte callado unas horas mirando a la nada para poder comprenderlo todo. La necesaria paz que solo se encuentra en ciertos momentos del día, cuando el ritmo frenético de tu mundo se estanca. Es esa la que nos hace realmente grandes, como cuando unha canción se suspende en el mejor momento para segundos despues explotar e iluminar tu cerebro por todas sus partes. Explota en miles y cientos de millones de partículas, que en su onda se apegan a cualquier ser que busque algo de comprensión, algo de alegría, algo de paz.

Muchas personas no son capaces de percibir la vibración de la vida y por empecinarse en querer escucharlo todo, no escuchan nada. A lo mismo que los que tanto buscan hacer sin pensar siquiera en que el hacer, no solo requiere dos manos y fuerza, sino un conjunto de alma y cuerpo que en harmonía producen la mejor de las savias. Savia fresca y renovada, que no solo tienen los nuevos nacientes, sino que poco a poco cosechan las estrellas más desgastadas por los golpes, que al fin y al cabo, son las que con la voz de la experiencia pueden despertar una ilusión,

Y así va pasando el tiempo mientras un ser cuanto menos curioso se martiriza con las pequeñas inquietudes de la vida, otros….

Cervexa e arrancando!!

No hacen falta más que cuatro cervezas en un bar caliente con tonos cálidos para que el grupo de amigas comience a crear ambiente con sus risas pícaras hablando de cualquier cosa menos de preocupaciones. Nada mejor que un fin de semana de turbios cotilleos para recoger toda la energía necesaria para las reservas a mínimos de nuestro cuerpo.

-Camareiro, cinco cervexas!! Porfa- ya en la segunda ronda, dice con los mofletes rojos olvidando el frío gélido que hacía fuera.

-Oye que nos están mirando as señoras- dice una.

– Pois que atendan á súa, que á miña xa atendo eu- contesta la otra vanagloriándose a cada palabra de sus locuras. Siendo la bravura su manera de liberarse ante el mundo, dejando de ser pequeña y descubriendo por fin que jamás volvería a serlo, al menos físicamente.

Y así, con el pasar de la vida…
yo me encuento en la ciudad, escuchando el atronador ruído de los coches que suben y bajan la general sin ni siquiera proporcionarme unos segundos de descanso mental. Una contaminación acústica tremenda de la que, por suerte, puedo escapar rápidamente…

….para empaparme mentalmente y conectar neuronas con el frío de las olas de mi mar gallego. 

Anuncios

4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. marguimargui dice:

    Tener el botón de desconexión localizado es una suerte… Yo tRdo un mundo a veces … Es verdad que tener el mar el lado ayuda jjj

    Le gusta a 1 persona

    1. Ketsalli dice:

      Siempre habrá un modo avión, aunque sea mental 😉

      Le gusta a 1 persona

      1. marguimargui dice:

        Ese siempre está y lo tenemos olvidado jjj

        Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s