Cucaracha entre las piernas

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Los sueños son tan especiales que te permiten viajar desde tu pueblo a cualquier lugar del mundo. También te puedes convertir por unas horas (al menos en el espacio temporal de la historia del sueño) en una mafiosa, superheroína, en una reina, asesina, niña, hombre, animal o espíritu.
Lo mejor es que aparece de todo en ellos y no le encuentras sentido ni a la mitad de las cosas cuando despiertas, pero siempre puedes iniciar una novela, cuento, historia…gracias a ellos. Historias que a veces se completan a la noche siguiente, o se repiten. Otras, se quedarán en el olvido y nunca se completarán.

Lo que os vengo a contar hoy, es una historia ya ocurrida hace mucho en mi mente. Se trata de una niña que está prisionera en un cuarto. Es un cuarto oscuro con las paredes de cemento, en algunas partes casi sin secar….

La niña está atada de manos en una cama. La cama tiene sábanas grises, ya sea por la humedad o la suciedad. En ella una cucaracha se dedica a pasear entre sus piernas, subiendo y bajando por su piel. La niña llora de asco, de la sensación que producen las patas del animal en su piel. Tiene miedo, no sabe que le sucederá esta vez.
Escucha un ruído, mira a la derecha. Hay una puerta metálica, con un pequeño trozo de cristal. Puede ver el reflejo de una linterna, de repente nota como la cerradura se mueve. En el intento de convertir lo que sucede en un mero sueño y despertar, la niña cierra los ojos. Aprieta sus párpados con tanta fuerza que tiemblan. Una mano áspera y fría le agarra el mentón. “Despierta cielo, has estado gritando demasiado”, abre los ojos y ve la figura de un hombre. Es su padre. Mira rápidamente a los lados buscando las paredes de cemento, la puerta metálica…solo ve sus muñecos, sus paredes azules y a su padre mirandola tiernamente. “Papi, he tenido una pesadilla”, “no pasa nada hija, ya pasó, vuelvete a dormir, papi se va a trabajar”. Su padre le da un beso, y se va.
Los ojos de la niña se acostumbran poco a poco a la oscuridad. En el techo no hay nada más que su lámpara y….¡Y UNA CARA!!! La niña se sobresalta y se cae de la cama, se mete debajo de ella, pero suelta un grito cuando se le suben cientos de cucarachas y arañas al cuerpo. Sale arrastrándose y se levanta saltando y deshaciéndose de los asquerosos bichos que innundaban su cuerpo. En su intento de sacarlos de encima, tropieza y se pega a la pared. El cemento fresco se adhiere a  su piel, se aparta y se seca en ella. La puerta se abre de  golpe y una figura con sotana negra y cadenas en las manos aparece. La mira y la niña se queda helada, de piedra. La figura descubre su cabeza, es una mujer pelirroja. Nunca había visto su cara, sin embargo le parecía familiar….Suena una alarma.
La niña abre los ojos, asustada se esconde bajo las sábanas. “Cariño, despierta o llegarás tarde al colegio”, era su madre. Se abalanza en su cama a hacerle cosquillas. Asomando la pequeña cabecita por enxima de las sábanas puede ver un mechón de pelo rojizo…”¿Mami?”

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Continuará….

Publicado desde mi mente para la tuya. Ketsalli.

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