Sueños.

Abrí los ojos, parecía estar en una habitación oscura, acostada en una cama.
Había una mesa con frascos, píldoras esparcidas y unas jeringuillas. Intenté levantarme pero un dolor punzante en la cabeza me lo impidió. Segundos después escuché unos tintineos y la puerta se abrió. Una enfermera entró con unas toallas. Sin prestarme siquiera atención se dirigió a la mesa, dejó las toallas, cogió una jeringuilla y con ella se acercó a mí. Me agarró del brazo para inyectarme algo azul pero me sacudí.
-Comprendo que te sientas rara, que tengas miedo, pero es por tu bien.
Me agarró más fuerte y sin poder evitarlo la aguja penetró mi piel causándome un agudo dolor.

-¿Qué recuerdas?
-Nada, absolutamente nada. ¿Quién es usted?
Comencé a llorar, sentía un nudo en la garganta que me impedía respirar.
-Intenta descansar, aquí estarás bien….
De repente una campanada estrepitosa retumbó en el cuarto, de fondo unos apresurados pasos en el pasillo, la enfermera salió a la puerta. Se fue corriendo maldiciendo por lo alto.

En la habitación hacía frío. Me levanté despacio, vacilando me acerqué a la puerta, saqué la cabeza y una corriente fría me puso los pelos de punta. Era un pasillo oscuro, solo se veía una tenue luz al final de este. Escuché un ruido y sobresaltada me di la vuelta. Horrorizada contemplé un cuerpo desnudo sobre mi cama. Me caí al suelo y la puerta se cerró. Intenté abrirla, me di la vuelta otra vez y el cuerpo ya no estaba.

Estaba sudando.
Sentía que me agarraban de los brazos en la camilla. Descansé un rato con los ojos abiertos mirando hacia al techo. La habitación era toda blanca, las paredes, los muebles…salvo la cortina de una pequeña ventana, esta era anaranjada, como las batas de las enfermeras. Fuera como fuera me daba mala espina, y estar encerrada entre esas cuatro paredes parecía afectarme.
(…)

A cada paso el suelo crujía. No se veía a ningún médico, ninguna enfermera…nada, pero aun así se escuchaban ruidos.
A veces notaba una especie de respiración en la nuca, pero cada vez que me daba la vuelta solo estaba yo. El pasillo parecía no terminarse, la luz parecía estar cada vez más lejos.
Susurros extraños, sombras, todo retumbaba en mi cabeza. Cerré los ojos sin saber si esa vez sería la última en la que mis párpados se tocaran con consciencia.

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7 Comentarios Agrega el tuyo

    1. Ketsalli dice:

      Eso nuncaaa !! Solo fumo libros

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  1. Amalaidea dice:

    ¡Jajaja! Descansa, Ketsalli, estudias demasiado. Me encanta. Besos.

    Me gusta

    1. Ketsalli dice:

      Este es mi descanso 😛
      Jajaja

      Le gusta a 1 persona

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